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Distonía

Agustín Sánchez Iglesias

Zanfonista

Comenzó una largar y dura etapa de trabajo, con momentos muy difíciles y otros donde pude ver algunos hilos de esperanza. La constancia, disciplina y la creencia en la terapia fueron mis grandes aliados, pero sobre todo la confianza en los profesionales que me ayudaron.

Comencé mi carrera musical con 12 años siendo gaitero, y posteriormente me inicié en otro instrumento, la zanfona. La música tradicional gallega siempre me ha acompañado en todo momento, no solo en el ámbito personal sino también en el profesional. Todo transcurría con total normalidad hasta que a finales del 2016 todo empezó a venirse abajo. Vino lenta y silenciosamente, sin tener la más mínima idea de lo que me estaba sucediendo. Tenía sensaciones muy raras, pues notaba que no era capaz de tocar con fluidez y cada vez sentía más y más tensión y agarrotamiento en mi mano izquierda. Pero yo seguía como si nada, empeorándolo todo aún más insistiendo en el método de estudio que durante tantos años me había servido como estudiante. Un día aquello llegó a su límite y me di cuenta que tenía un problema serio: el dedo anular se flexionaba involuntariamente hacia abajo, como si tuviera un peso en él. Llegó un punto en que aquella situación se me escapó de las manos y acabó en frustración y desesperación. El miedo vino cuando comprobé que ni siquiera era capaz de tocar las melodías que había aprendido en mis inicios. Deje de tocar! Luego de hacer varios intentos y todos ellos fallidos, decidí que debía consultarlo con un médico. Hablé con distintos doctores de distintas especialidades, y ninguno me supo aclarar nada. Alguno hasta intentó hacerme sentir vergüenza por quejarme de mi problema. Luego lo entendí, ellos no eran músicos y no eran conscientes de lo que supone para un músico no poder tocar. Pensé en dejar la música, y hasta se me pasó por la cabeza que lo mejor era vender los instrumentos y olvidarme de tocar. Un día hablando con un amigo, y músico también, me recomendó muchísimo la clínica “Institut de l’Art”, en Terrassa. No lo dudé. Vi una gran oportunidad, no tenía nada que perder y decidí contactar por correo electrónico con Jaume Rosset. El 30 de mayo de 2018 allá me fui a Terrassa, yo y mi zanfona. El doctor me examinó y finalmente me diagnosticó “distonía focal”. El doctor fue muy claro y conciso conmigo, informándome muy bien sobre la enfermedad, de cómo tratarla y las posibilidades de curarme. En la clínica conocí a Sílvia Fábregas, con quien aprendí a entender y trabajar con la terapia SMR (Sensory Motor Retuning). A partir de ahí comenzó una largar y dura etapa de trabajo, con momentos muy difíciles y otros donde pude ver algunos hilos de esperanza. La constancia, disciplina y la creencia en la terapia fueron mis grandes aliados, pero sobre todo la confianza en los profesionales que me ayudaron y que al final hicieron que este largo período de casi 4 años tuviera sus frutos. Fueron unos años muy duros y agotadores; muchísimas horas invertidas en la terapia y demasiados momentos de frustración. Pero valió la pena!

"Sin duda alguna, fue una experiencia que me ha marcado, no solo por el hecho de afectar a mi gran ilusión, la música, sino también por tener la suerte de conocer a unos grandísimos profesionales que estuvieron siempre ahí, en los momentos más críticos, no solo desde el punto de vista médico sino también emocional. Gracias Sílvia y Jaume!, por vuestra sinceridad, comprensión, capacidad de resolución de problemas, por hacer replantearme el método de estudio tradicional y por el inmejorable trato recibido. Os estaré eternamente agradecido."

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